Vivos los queremos, claman familias de desaparecidos en Oaxaca

Oaxaca no puede ser la misma, mientras exista una sola familia que no sepa de alguno de sus integrantes, Oaxaca no estará en paz y tranquilidad, mientras los responsables del dolor, sufrimiento y la angustia diaria estén en las calles, por consecuencia: sin justicia, difícilmente habrá perdón.
02.Sep.2018 | Autoría: de Regeneración Radio | Fuente: http://regeneracionradio.org/

¿Por qué desaparecieron a tu familiar? es una pregunta que se realiza casi de manera inmediata cuando alguien es víctima:

-Más que pensar en una razón por la que desapareció, consideramos que nadie debe de desaparecer, creo que esa debe ser la lógica, nadie merece desaparecer, asegura Lucas Avendaño, tras realizar un performance en el templo de Santo Domingo. El paradero de su hermano, Bruno Alonso Avendaño Martínez, es desconocido desde el pasado 10 de mayo.

Oaxaca no puede ser la misma, mientras exista una sola familia que no sepa de alguno de sus integrantes, Oaxaca no estará en paz y tranquilidad, mientras los responsables del dolor, sufrimiento y la angustia diaria estén en las calles, por consecuencia: sin justicia, difícilmente habrá perdón.

Son las 8 de la mañana, el performance “Buscando a Bruno” transcurre en la explanada del templo de Santo Domingo. Dos sillas. Lucas se sienta en una de ellas: su peinado es adornado por verdes listones, el torso está semi- desnudo, de no ser por un rebozo que encuentra caída en una enagua característica del Istmo de Tehuantepec. Una representación de denuncia.

Los asistentes pasan uno a uno para utilizar el segundo asiento, entrelazan sus manos con el artista, que porta en sus manos un retrato de Bruno Alonso, enmarcado con la frase: «POR LAS Y LOS DESAPARECIDOS DE MÉXICO».

En el andador turístico -destinado por las políticas gubernamentales para el turismo extranjero- se detienen los pasos de personas que se dirigían rumbo a sus trabajos: padres y madres de familia en compañía de sus hijas e hijos. En las ventanas del templo, los policías de guardia realizan el reporte de una actividad incomprensible. Sus miradas lo expresan. Los albañiles que restauran las cúpulas del templo detienen sus cinceles, el ritmo de sus herramientas y su maquinaria, para observar y escuchar brevemente el acto.

NACE COMITÉ DE FAMILIARES EN BÚSQUEDA DE SUS DESAPARECIDOS

A las 10 de la mañana, en el kiosco del Zócalo de la ciudad de Oaxaca, fueron colocadas lonas, con los rostros, nombres y datos de la desaparición de cada una de las personas ausentes en esa entidad. El Colectivo de Familiares de Desaparecidos del Estado de Oaxaca se manifestó en el contexto del Día Internacional de las Víctimas de la Desaparición Forzada, con la intención de hacerse escuchar por el gobierno estatal, aseveraron en su comunicado.

El Colectivo aseguró que «es necesario poner un alto a este fenómeno de la desaparición forzada» en el estado de Oaxaca, pues cada día aumenta el número de desaparecidos. «Hoy son nuestros familiares, pero si no se hace justicia, algún día puede ser cualquier otro ciudadano», enfatizaron.

Las familias de Federico Cruz Morales, Álvaro Bernardo Reyes Cruz, Bruno Alonso Avendaño Martínez, Aldo González Aguirre, Carlos Rene Román Salazar y Fidel Gabriel Vásquez, denunciaron los abusos, omisiones y agravios que han cometido las diversas autoridades.

Tras realizar el señalamiento, los familiares caminaron hacia el Palacio de Gobierno, en donde solicitaron una audiencia directa con el gobernador del estado, la respuesta se otorgará en los próximos diez días y reflejará cuál es el grado de interés del gobierno local por el sufrimiento cotidiano que viven familias. oaxaqueñas las cuales tienen a uno de sus integrantes desaparecidos.

Finalmente hicieron un llamado urgente a que otras personas que sufren la desaparición de sus seres cercanos se agrupen para realizar una lucha conjunta, hasta encontrarlos.

Simultaneamente, se realizaron decenas de actividades, pues el mundo no es el mismo sin sus desaparecidos. Oaxaca en el contexto de una exigencia global de un día que no debería existir, pues «ninguna persona merece desaparecer».