Un dolor y una lucha que no se acaban en Febrero o Julio – El CIG en CDMX

Los principios que tenemos y ofrecemos al mundo crecerán porque crecerá la agresión en nuestra contra. Llamamos a organizarnos y a levantarnos. No dejándonos, haciendo autonomías de todas las formas y tamaños posibles, rebelarnos donde nos encontremos y con lo que tenemos al lado.

Este 24 de enero, el Concejo Indígena de Gobierno y su vocera Marichuy compartieron bajo la tormenta y los escombros de la capital de la guerra mucha de la claridad encontrada en su camino. Los concejales del CIG señalaron un calendario que irá más allá de las autoridades y las instancias electorales toda vez que éstas no están hechas para comprender el dolor ni entender la palabra colectiva. Cada vez más a contratiempo, bajo las balas, el hambre y el granizo la gente humilde y trabajadora continua aferrada a sus muertos, a la vida y a la urgencia de organizar autonomías de todas las formas y tamaños posibles. Así esta noche la palabra del Concejo Indígena de Gobierno en voz de Marichuy.

Un dolor que no se acaba en febrero o julio. Un mañana que hoy ansiamos en la oscuridad.- Palabras de Marichuy en el Hemiciclo a Juárez de la Ciudad de México:

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>>Los principios que tenemos y ofrecemos al mundo crecerán porque crecerá la agresión en nuestra contra. Llamamos a organizarnos y a levantarnos. No dejándonos, haciendo autonomías de todas las formas y tamaños posibles, rebelarnos donde nos encontremos y con lo que tenemos al lado. Lo decimos porque vemos que la guerra será peor. (…) No llevamos la prisa del mal gobierno. Llevamos la urgencia de la lucha contra la muerte y por la vida. Esa que se hace en los tiempos y formas de cada pueblo y cada colectivo. Esa se hace con tejidos finos desde abajo y en lo pequeño, nunca en  la mentira electorera de arriba. A ellos nosotros no les podemos perdonar el dolor por nuestros muertos.  Ese no se acaba en el mes de febrero ni en el mes de julio. No les vamos a perdonar el hambre de nuestros hijos  ni la destrucción de nuestra madre tierra. No les perdonaremos su cínica sonrisa en los promocionales electorales. Si les perdonamos, si olvidamos, todo se repetirá tantas veces que no quede nada de nosotros. Nuestro tiempo ha llegado  y ese no lo miden las autoridades  electorales, porque no hay forma de que lo entiendan, porque nuestra propuesta no puede  siquiera ser comparada con ningún proyecto político neoliberal. Nuestra propuesta está en los corazones colectivos, pero la política, el mal gobierno y de todos  los partidos políticos nunca ha estado hecha para entender la palabra colectiva, por el contrario, está hecha para silenciarla. (…) Debemos estar sin miedo y unidos. Debemos crecer esa claridad que hemos estado encontrando en los pueblos no solo del campo sino de las ciudades. No demos un paso atrás y llevemos la palabra a donde se escuche. Llevemos la organización a nuestras vidas. Resistamos y construyamos la mañana que ansiamos en la oscuridad.

Que retiemble en sus centros la tierra.- Participación de la Brigada de Reconstrucción 19s en voz de Yanet Flores:

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>>De pronto como hormigas se hicieron filas, se dictaron tareas, se marcaron puntos frágiles. Fue un estallido de organización…mientras tanto el ejército y la policía no actuaron, actuaron lento o actuaron a medias. Esto demuestra que la única solución a los verdaderos problemas viene de la gente organizada, que este gobierno y este régimen son un estorbo. Los medicamentos, herramientas y alimentos  llegaron por montones y una vez no llegaron del gobierno, de las empresas ni tampoco de las farmacéuticas… fue la gente humilde, el trabajador. El que casi no tiene dinero, que sacó de su bolsillo o de su alacena alimentos para ayudar a los hermanos a salir de esta tragedia. El 19 de septiembre se demostró que podemos convertir nuestra rabia e indignación en organización. (…) No hay responsables  por los miles de hombres y mujeres asesinados injustamente en este país. No hay responsable porque el estado  encubre y  promueve este régimen violento, porque le conviene callar para defender sus intereses políticos y económicos.  (…) El colmo de todo esto son los intentos de convertir a los damnificados en deudores. No bastó perder familiares, no bastó perder casas y seguir en situación de calle: el régimen tiene para ellos un pesado crédito que arrastrarán el resto de sus vidas. Por lo tanto exigimos viviendas para los trabajadores y campesinos pagadas por el estado. El dinero saldrá de todo lo robado. Exigimos becas alimenticias, de transporte y económicas para todos los jóvenes matriculados en las escuelas afectados por el sismo. Compañeros, por todo esto se justifica la lucha, porque estamos hartos de un régimen decadente, corrupto,  asesino, machista y patriarcal, y porque sabemos que nuestra lucha debe ser unida y organizada. Compañeras y compañeros: que nuestros puños, nuestros gritos y nuestros pasos derroquen a este régimen capitalista. Compañeras, compañeros y  compañeres: que retiemble en sus centros la tierra.