Frente a muros de odio, grietas de solidaridad

Los muros son intrínsecos al poder, sean de cemento o en forma de racismo, sexismo o segregación. Y los zapatistas son conscientes de ello, y por ello nos convocan a que hagamos nuestras las grietas.
06.Mar.2017 | Autoría: Javier Sánchez | Fuente: CGT

Provocada por la codicia del gran dinero, la pesadilla actual pretende ser cobrada a quienes la padecen.  Las fronteras ya no sólo son líneas punteadas en los mapas y garitas aduanales, ahora son murallas de ejércitos y policías, de cemento y ladrillos, de leyes y persecuciones.  En todo el mundo de arriba, la caza del ser humano se incrementa y se festina en competencias clandestinas: gana quien más expulse, encarcele, confine, asesine.”

 Comunicado del EZLN: Arriba los muros, abajo las grietas (y a la izquierda)

La llegada de Trump a la presidencia de Estado Unidos ha causado una conmoción a nivel mundial. Trump, abiertamente xenófobo, homófobo y con una enorme agresividad verbal ha conseguido arrebatar la Casa Blanca a la candidata demócrata Hillary Clinton. El capitalismo de rostro salvaje, desvergonzado y sin máscaras ha ganado al capitalismo de rostro amable que todavía mantenía unas mínimas apariencias de democrático. 


Trump pertenece a esa clase política capitalista local que teme ser engullido por la globalización neoliberal. Como dicen las y los zapatistas, Destruidos por la globalización de arriba, enfermos por el parásito del Capital y con la corrupción como única señal de identidad, con torpe premura los gobiernos nacionales pretenden resguardarse a sí mismos e intentar la reconstrucción imposible de lo que alguna vez fueron”.

La Tormenta que las zapatistas adivinaron y sobre la que nos advirtieron está sobre nuestras cabezas. El neoliberalismo avanza depredando todo, ya sin disfraces. Depreda incluso los ultimos reductos del sistema de bienestar que creó para prevenirse del descontento de los pueblos. Depreda incluso a las oligraquías nacionales de las que se sirvió para enriquecerse

para enfrentar la tormenta el sistema no busca construir techos para guarecerse, sino muros detrás de los cuales esconderse”.

Y esta afirmación que el EZLN lanza en su último comunicado es palpable cuando recorremos la extensa telaraña de alambradas, concertinas, vallas y muros que fragmentan el mundo. Muros que representan el miedo del sistema a enfrentarse a la pobreza que generan sus prácticas alrededor del planeta.

Vemos el muro que Trump pretende terminar (y ya en parte construido por la administración Clinton) o el que divide Marruecos de los territorios saharauis en rebeldía, la valla de la vergüenza en Melilla o los kilómetros de alambrada precipitadamente colocados en Europa del Este para frenar la llegada de refugiados, el muro que aísla Palestina o las vallas que separan los barrios residenciales de las barriadas pobres de Latinoamérica. Sin olvidarnos de los muros de las prisiones, perennes centros de exterminio del espíritu humano.

La pobreza se extiende por el mundo en forma de guerra, despojo y de represión. Y el capital neocolonial se cuida de que las víctimas de las guerras y expolios que promueve no llamen a su puerta.

Los muros son intrínsecos al poder, sean de cemento o en forma de racismo, sexismo o segregación. Y los zapatistas son conscientes de ello, y por ello nos convocan a que hagamos nuestras las grietas. No será el poder que construye fronteras quien las destruya. Es tarea de las y los de abajo romperlos.

La convocatoria del EZLN es clara: “Llamamos a organizarse con autonomía, a resistir y rebelarse contra las persecuciones, detenciones y deportaciones.  Si alguien se tiene que ir, que sean ellos, los de arriba.  Cada ser humano tiene derecho a una existencia libre y digna en el lugar que mejor le parezca, y tiene el derecho a luchar para seguir ahí.  La resistencia a las detenciones, desalojos y expulsiones son un deber, así como deber es apoyar a quienes se rebelan contra esas arbitrariedades SIN IMPORTAR LAS FRONTERAS.”

Al leer el comunicado es inevitable pensar en las diversas luchas que se llevan a cabo en favor del derecho a migrar. Como eltrabajo que en diversas ciudades del Estado Español se realiza para conseguir el cierre de los CIEs, la del barrio ateniense de Exarchia, convertido en refugio para cientos de refugiados y migrantes que tratan de buscar su futuro en la fortaleza Europa, o la lucha de “Anarchist against the Wall” un colectivo anarquista israelí en lucha para evitar la construcción del muro de protección que aislará los territorios palestinos.

A lo que el EZLN invita es a multiplicar estas luchas, a redoblar esfuerzos, y sobretodo, a asumir que hacer realidad el lema “ninguna persona es ilegal” es cosa de las y los de abajo. El capital ya ha aniquilado las fronteras de arriba, las del dinero, que ya fluye sin aduanas ni controles. Ahora toca que desde abajo (y a la izquierda) minemos los muros con nuestra solidaridad.

La Tormenta no va a hacer diferencias de raza, origen o sexo. Devorará a los de abajo sin diferencias. Es necesario que ante la ofensiva ultraderechista y xenófoba asumamos que debemos hacer de ese “abajo” un gran hogar común, una barricada compartida y un espacio de resistencia al margen de fronteras y geografías.


De ello depende ya no solo la consecución de las utopías rebeldes del ayer y hoy. Sino la supervivencia misma de la vida.