EZLN y CNI: Irrumpir arriba para construir abajo.

Solo los Pueblos originarios, con una vocera propia, pueden poner en la agenda nacional su realidad. El CNI necesita protagonizar un alzamiento, sin armas esta vez, pero que al igual que el zapatista de 1994 haga público y sonoro el grito de !Ya Basta!.
02.Nov.2016 | Autoría: Javier Sánchez | Fuente: Rojo y Negro (CGT)

 

A estas alturas ya no es necesario que este artículo empiece con una crónica sobre lo que fue y supuso el V Congreso Nacional Indígena. La rapidez con la que la información viaja a través de el ciberespacio y los ríos de tinta que han corrido tras el evento hacen ya innecesarias las explicaciones sobre el “¿que ocurrió?”. El comunicado “Que retiemble en sus centros la Tierra” tuvo efectos sísmicos. La noticia generó un revuelo incluso en aquellas personas, partidos y medios de comunicación usualmente poco interesados en la vida diaria del zapatismo y aún menos del CNI. Y los mass media ya han moldeado la propuesta a su manera, construyendo un relato maniqueo que permita arrojar críticas y menosprecios al EZLN.

Es por ello que, pasado el tiempo de ser eco de la propuesta, creemos que desde la Sexta deben surgir reflexiones acerca de ella. Reflexiones que ayuden a desmentir lo que no se dijo, aclarar lo que se dijo y matizar lo que se adivinó. Ser un contrapeso ante los medios de manipulación masivos y los intereses partidistas. Traducir el comunicado y contextualizarlo.

El EZLN lanzó al CNI la propuesta poco ortodoxa de presentar una candidata indígena a las elecciones a la Presidencia. El discurso anti-electoralista del EZLN parece contradecirse ante tal iniciativa. Pero hay matices que es necesario señalar. El EZLN hace la propuesta al CNI, será este quien , previa consulta a sus comunidades, decidirán si toman o no como suya la idea zapatista. No es el EZLN quien concurrirá al proceso electoral. En cualquier caso, señalemos otro importante matiz: No se trata de convertir al CNI en un partido que compita a nivel local o estatal, ni que persiga elevar el número de senadores o diputados en sus filas. NO. Se trata de una candidata indígena a la presidencia. Mujer. Indígena. Que rechace el poder blanco, capitalista y masculino.

El programa electoral, si es que puede llamarse así, es sencillo y contundente. El Estado en toda su extensión quedaría sustituido por un Concejo Indígena de Gobierno. Un ente que no existe ni tiene cabida en la Constitución y que estaría compuesto por un hombre y una mujer elegido de entre cada uno de los Pueblos indígenas, evocando a las Juntas de Buen Gobierno del territorio zapatista. ¿Cambiar la estructura estatal por un enorme Caracol zapatista? En su irreverencia y provocación podría hallarse la fuerza de esta propuesta.

Para que dicha candidata concurra al proceso electoral se necesitarán casi un millón de firmas, repartidas en al menos 17 estados. Si dimensionamos el tamaño de la tarea de recoger estas firmas nos damos cuenta del enorme esfuerzo colectivo y organizativo necesario. Mexico tiene unos 125 millones de habitantes, de los cuales 11 son indígenas y más de 30 millones de mexicanos, contando a sus familias, residen y trabajan en Estados Unidos. No bastará con los apoyos de las firmas conseguidas en las comunidades del CNI. Ni siquiera el hipotético apoyo de las firmas zapatistas (cuyos miles de integrantes están masivamente fuera de los censos estatales por opción propia y voluntaria). El CNI solo podrá conseguir estas firmas si rompe el cerco de sus comunidades, si consigue el apoyo de indígenas ajenos a él, de estudiantes, de la clase campesina y los obreros urbanos. La propuesta es una invitación a un proceso organizativo enorme. En palabras del Subcomandante Galeano “ Cuando vean la fuerza que tiene, tal vez no haga falta una candidata”.

 En 1994 unos pocos miles de indígenas, mal equipados y peor armados declararon la guerra el Ejército Mexicano. A pesar de unos logros militares encomiables en los primeros días de aquel año, la posibilidad de que esta pequeña fuerza indígena zapatista derrotase al Ejército era cuanto menos una quimera. No se logró de hecho, el objetivo de derrotar a los militares. Sin embargo, la movilización posterior, el ruido mediático, la ruptura total del cerco informativo, las portadas en la prensa y los comunicados surgidos de la profundidad de la Selva Lacandona, consiguió generar una fuerza que permitía aspirar a algo mayor que una victoria militar: la puesta en marcha de la Autonomía Indígena.

No sabemos por tanto si se lograrán las firmas necesarias para que una mujer indígena se presente como candidata. Tampoco sería ofensivo decir que es improbable que las ganase. Pero sería un error no ver que este esfuerzo colectivo puede conseguir algo más esencial que eso: poner a los indígenas en el foco, una vez más, e invitarles a un esfuerzo organizativo sin precedentes.

Los zapatistas llevan tiempo advirtiéndonos de la llegada de “la Tormenta”. Para resistirla, las comunidades zapatistas cuentan con el aval de 30 años de organización y 20 de autonomía. Pero la tormenta neoliberal, los ataques feroces de la Hidra capitalista, caerań con más peso sobre las comunidades en fases iniciales de organización. El despojo de tierras, los megaproyectos, la depredación de las multinacionales y las maniobras de contrainsurgencia amenazan con aniquilar a los Pueblos originarios. Frente ante tal amenaza la propuesta zapatista es clara: Organizarse desde abajo es la única manera de sobrevivir, de cambiar el país y salvarlo.

Contaba el Subcomandante Galeano en CIDECI una anécdota sobre un accidente de tráfico durante la Otra Campaña de 2006. “Cuando detuvimos la caravana vimos que tras las camionetas del EZLN seguían las del CNI. Ahora queremos que sea al revés”. El EZLN está invitando al CNI a romper el cerco, a irrumpir en la tranquila campaña electoral con un mensaje que ni la derecha ni la izquierda de arriba van a lanzar: Los Pueblos originarios están muriendo víctimas del despojo. Ni los PRI o PRD causantes de tal despojo, ni los “lopez-obradoristas” aspirantes a heredar la gestión del neoliberalismo mexicano tienen el más mínimo interés en que esta realidad irrumpa en los debates de la “real politik”. Solo los Pueblos originarios, con una vocera propia, pueden poner en la agenda nacional su realidad. El CNI necesita protagonizar un alzamiento, sin armas esta vez, pero que al igual que el zapatista de 1994 haga público y sonoro el grito de !Ya Basta!.

Si la propuesta es aprobada por los Pueblos que conforman el CNI, el 1 de enero de 2016 será el punto de partida para que estos puedan lanzarse a este particular proceso. Un proceso, añadimos dificultades, hecho con sus tiempos y modos, no necesariamente con los constitucionales. Tendrán por delante un año y medio de tiempo para reavivar el debate interno, invitar a otros pueblos a organizarse y para eclipsar la farándula electoral de los de arriba con un mensaje incómodo para el poder. Será un tiempo de hacer frente a la represión y la desinformación, pero también de ver como otros actores se suman al llamado zapatista a la organización y la autonomía.

 Tendrán un tiempo valioso para preparar la llegada de la “Tormenta” y salvarse, y salvar México, de sus consecuencias. Y, de paso, no miremos para otro lado, el despojo y la Tormenta que conlleva nos está afectando a todas...¿no reaccionamos?


Javier Sánchez Gil, Coordinador del Equipo para México (Secretaría de Relaciones Internacionales de CGT)