CGT ante las agresiones a las defensoras de la tierra

El territorio es la base física sobre que la que existir, y sobre la que tratan de caminar quienes construyen nuevas veredas para el paso humano.
21.Abr.2018 | Autoría: CGT | Fuente: CGT

La importancia de la defensa de la tierra y el territorio excede la que puede medirse con el lenguaje político de arriba. Ese arriba neo-liberal emplea un vocabulario donde solo caben términos relacionados con el valor monetario de la tierra. El territorio se clasifica según su interés económico, y se le niega más valor que el que puede contabilizarse en dinero.

El territorio es la base física sobre que la que existir, y sobre la que tratan de caminar quienes construyen nuevas veredas para el paso humano.

Para los pueblos originarios, de un lado a otro del globo, la tierra es además contenedora de miles de historias e identidades que se desvanecen con cada mordisco capitalista, sea a través de una excavadora o de privatización de los recursos naturales.

Sabe el neoliberalismo que poseer la tierra, expropiarla a sus habitantes es clave para su plan de convertir el mundo en una mesa de apuestas. Obligar a quienes conservan la memoria de la tierra y quienes cuidan su relacion con la naturaleza a utilizar el lenguaje mercantilista. Expulsar a quienes pretenden habitar sus territorios ancestrales sin esgrimir contratos de propiedad. Abolir la conexión de los pueblos con la tierra que convierte en prioritaria la conservación de la naturaleza frente al uso (y abuso) de sus recursos. Cientos de herramientas son las que usa el sistema capitalista para tratar de arrebatar la tierra a quienes tienen el derecho de habitarla.

“Quieren robarnos la tierra para que no tengan suelo nuestros pasos”

Las noticias que circulan estas semanas, y que nos llegan, son tremendas en lo que respecta a la lucha por el territorio. Aunque todas ellas reflejan un halo de esperanza, que reside en la resistencia ardua de quienes no ceden su espacio ante el sistema.

Recibimos con indignación la noticia de la agresión cobarde, que han sufrido Carlos González García y Cristian Chávez González, integrantes de la Comisión de Coordinación y Seguimiento del Concejo Indígena de Gobierno/Congreso Nacional Indígenade la comunidad wixàrica de San Sebastián Teponahuaxtlán. Los compañeros se vieron rodeados de elementos, que les amenazaron e intimidaron con métodos mafiosos, mientras los agentes de la policía estatal de Nayarit contemplaban la escena. Esta agresión se da en el contexto de la lucha de la comunidad wixàrica por recuperar las tierras que le fueron robadas, por la industria ganadera. Los ganaderos con la complicidad del mal gobierno, tratan de minar, sin éxito la lucha de los pueblos originarios por su territorio.

Condenamos la agresión y denunciamos a las autoridades del Estado de Nayarit por sembrar discordias y fomentar el odio hacia las y los compañeros indígenas. Les responsabilizamos de las amenazas acaecidas y de cualquier daño futuro que pudiera sufrir las compañeras de la comunidad de San Sebastián Teponahuaxtlán.

La noticia nos llega en unas semanas en que hemos sabido que el Estado Francés ha lanzado una ofensiva para imponer su megalomanía sobre el derecho a la vida y la autogestión. Notre Dame les Landes es, en estas semanas más que nunca, una Zona a Defender. Las imágenes de las hordas policiales desalojando por la fuerza a quienes han sembrado autonomía en los bosques que rodean Nantes nos indignan. Pero más fuerte que nuestra rabia es la admiración que sentimos ante la resistencia, imaginativa, resuelta y constante de quienes han decidido asumir la lucha por preservar la naturaleza en el corazón mismo de la bestia capitalista.

Desde CGT queremos reafirmar nuestro apoyo a los defensores de la tierra en ese México nuevo que se construye y siembra gracias al trabajo de las comunidades del Congreso Nacional Indígena, y de los cientos de luchas que florecen alrededor de La Sexta. Del mismo modo mandamos un abrazo solidario a todas y todos los que resisten los golpes de quienes tratan de convertir la naturaleza en cemento gris en la ZAD de Notre Dame des Landes.

Ni la represión, ni el miedo, ni la violencia estatal podrán detener la resistencia en pro de la vida.
La lucha por la autonomía florecerá incluso a través de sus muros.