Acteal: Quieren justicia, paz y tierra, pero el gobierno ofrece borregos y televisores

La práctica de las autonomías es otro de los puntos de encuentro entre el EZLN y Las Abejas. En los hechos, éstos últimos se auto organizan y se mantienen al margen de los proyectos sociales gubernamentales, como los de los borreguitos y las pantallas de televisión.
14.Feb.2016 | Autoría: Flor Goche | Fuente: Desinformemonos

Sus muertos están ahí; debajo de sus pies. Por eso cada vez que llegan visitas, el mensaje es el mismo: “Bienvenidos. Esta es la tierra sagrada de los mártires de Acteal”.

Estas palabras son el preámbulo de la conversación con Sebastián Pérez Vázquez, presidente de la mesa directiva de la Sociedad Civil Las Abejas. Vestido con su ropa tradicional, el indígena maya-tzotzil se hace acompañar de otros líderes de la sociedad.

Es día de visitas en Acteal, municipio de Chenalhó. Un grupo de periodistas arriba al lugar por la carretera que comunica las comunidades indígenas que habitan la zona de Los Altos de Chiapas. Una vía en espiral, de predominantes paisajes verdes, en la que el Estado ha sembrado un campamento militar. Hace un día caluroso, pero el viento que transita por esta región de la geografía chiapaneca sopla fuerte.

Sebastián se coloca a la mitad de una mesa rectangular plantada en el lugar donde se reúne la mesa directiva de Las Abejas: una estructura de muros de madera y techo laminado. Desde ahí, como parte del protocolo, rememora la masacre en contra de 45 miembros de su comunidad, ocurrida el 22 de diciembre de 1997 a manos del paramilitares protegidos por el Partido Revolucionario Institucional.

Imposible no abordar el tema; imposible no enfatizar en la crueldad del crimen que los hace presentarse a donde quiera que vayan como “los sobrevivientes”. Afuera, los más pequeños de la comunidad juguetean; sus risas los delata. Esperan, pacientes, cruzar sus curiosas miradas con las de los visitantes.

Al relato de la matanza sobreviene la denuncia de lo actual: la injustica que impera sobre los hechos del pasado. Los abogados intervienen para brindar los pormenores. Pedro Faro Navarro, director del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (Frayba), comenta que el caso es de conocimiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, instancia que deberá brindar sus observaciones de fondo, con base en las pruebas presentadas por los actores, entre ellas un peritaje psicosocial que revela los impactos que el hecho violento acarreó a los miembros de la comunidad.

Detalla que aún en esta etapa del proceso, en la que las instancias nacionales han sido agotadas, el Estado mexicano se niega a asumir su responsabilidad en el crimen, admitiendo únicamente la existencia de violaciones al debido proceso. Jamás acepta, en cambio, que la matanza forma parte de una estrategia de contrainsurgencia de Estado basada en el Plan de Campaña Chiapas 1994, estrategia desarrollada por la Secretaría de la Defensa Nacional, según lo ha documentado en Frayba.

A la ausencia de justicia se suma la problemática de la pobreza en que se encuentran los más de 2 mil indígenas, hombres y mujeres, que actualmente conforman la Sociedad Civil Las Abejas, quienes se dedican a la siembra de maíz, frijol y café; en su mayoría para el consumo de la comunidad, lo que “a veces alcanza y a veces, no”.

Sebastián comenta que muchas de las tierras de trabajo no son propias, sino rentadas; que hoy día los terratenientes siguen acaparándolas.

Los miembros de Las Abejas también fabrican artesanías, cuyo valor se ve afectado como consecuencia de la reforma fiscal, refiere el líder indígena. Y es que, explica, la disposición oficial elevó el costo de la materia prima lo que hace que las ganancias que obtienen sean mínimas: “Estamos prácticamente regalando nuestros productos”, se queja.

Contrario a ello, denuncia, los responsables de la matanza de Acteal se encuentran libres por supuestas violaciones de su debido proceso, según el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Por si esto fuera poco, recibieron como premio cinco hectáreas de terreno cada uno, en los que, para rematar, se les edificaron sus casas. El mundo al revés. Un mundo de burla.

Y en tanto… ¿Qué hace el gobierno mexicano para abatir la pobreza de las comunidades indígenas de Chiapas? Las soluciones brillan por su inutilidad. Frente a la pobreza agudizada por la reforma fiscal, el poder local les regala borregos, mientras que la federación les envía televisores.

“¿Qué hacemos con los borreguitos, si no los sabemos cuidar?”, cuestiona el poblador de una comunidad que nunca se ha dedicado a las labores de ganado. “Si solamente la televisión hay y la comida no hay”, es otras de las cuestiones que el dirigente de las Abejas considera “muy raras”.

Respecto de las televisiones obsequiadas comenta que no son de primera necesidad, además de considerar que el gobierno otorga estos aparatos para hacer más perezosa a la población, con lo que los robos se incrementan pues la gente deja de trabajar. “Lo que sí debe regalar es la tierra, que es lo principal”, remata Sebastián.

¿Qué entienden ustedes por desarrollo?, pregunta una reportera. Enseguida, sin dar vuelta al asunto, el dirigente indígena enuncia lo que, desde su visión, representa el concepto: casa, tierra, tranquilidad, no enfermedades, paz.

Sebastián detalla que Las Abejas, organización pacifista similar a la de Mahatma Ghandi, que inicia su lucha en 1992, luego del asesinato de un miembro de su comunidad, forma parte del pueblo creyente de la palabra de Dios. En tanto, su gran anhelo es la paz; de ahí su férrea demanda de justicia, pues “sin justicia no se puede establecer la paz”.

Otro de los anhelos comunitarios es el acceso a una vida más equitativa; sin marginación, discriminación ni violaciones a los derechos humanos.

Respecto de su relación con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el hombre precisa que aunque sí apoyan sus propuestas y demandas, ya que sus necesidades son las mismas, en lo que no coinciden es en la lucha armada. Por ello es que Las Abejas se asumen como “zona neutral”.

La práctica de las autonomías es otro de los puntos de encuentro entre el EZLN y Las Abejas. En los hechos, éstos últimos se auto organizan y se mantienen al margen de los proyectos sociales gubernamentales, como los de los borreguitos y las pantallas de televisión.

Dentro de su estructura organizativa se encuentran figuras como: mesa directiva, jueces, alcaldes, comisariados de tierra, regidores, productores de salud, artesanos y la comisión de comunicación. Ésta última se encarga, entre otras de la operación de la radio comunitaria, con cobertura de 10 a 20 kilómetros, así como de la administración de la página de Facebook.

Cabe subrayar que todas las personas encomendadas en algún encargo son electas en asamblea general.

Un recorrido por Las Abejas

Una vez que la exposición a cargo de la mesa directiva de la Sociedad Civil Las Abejas concluye, el recorrido por la sede de Las Abejas avanza.

Los visitantes transitan por la cocina, el comedor comunitario, la cooperativa de tejidos y bordados mayas, la casas de remedios naturales para el cuidado de la salud y de la comunicación, la ermita.

Cuatro son las paradas que más se prolongan. En el lugar de la matanza, un paraje empinado en el que ahora predominan los plantíos de café. Una explanada techada, en la que sobresalen las figuras de un cristo crucificado y de una cruz de piedra. Aquí, explica Santiago, es donde el día 22 de cada mes se realizan las celebraciones para conmemorar a los mártires de Acteal.

Debajo de este sitio, que ha sido nombrado como “Casa de la Memoria y la Tolerancia”, yacen los 45 cuerpos. Es un espacio amplio al que se accede por una puerta metálica de color negro. En las paredes hay cruces y fotografías de las víctimas; también murales que les rinden homenaje. En el piso de cemento están incrustadas placas metálicas con sus nombres. 

El cuarto y último punto del recorrido es el comedor; ésta vez visto desde dentro. A los visitantes los espera un plato de voc’ich’ (espuma de chile), comida tradicional elaborada con tomate, cebolla, cilantro, pozol, sal, chile y frijol. Hay también tortillas de maíz y café recién hecho. Se trata de alimentos preparados por las mujeres de Acteal que sobrevivieron a la matanza, entre ellas María Vázquez, quien perdió a nueve miembros de su familia, incluidos sus padres y hermanos, en aquél trágico episodio.