10 meses, 10 reflejos de Ayotzinapa en pueblos indios

En la “compartición” que pueblos indígenas de todo México tuvieron con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en el caracol fronterizo de La Realidad, los ataques y despojos que sufren los pueblos originarios quedaron repartidos en un vitral de “espejos” donde los mismos pueblos pudieran mirarse en el dolor y la esperanza del otro.
28.Jul.2015 | Autoría: Aldabi Olveras | Fuente: http://masde131.com

Primer Reflejo:
En la “compartición” que pueblos indígenas de todo México tuvieron con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en el caracol fronterizo de La Realidad, los ataques y despojos que sufren los pueblos originarios quedaron repartidos en un vitral de “espejos” donde los mismos pueblos pudieran mirarse en el dolor y la esperanza del otro.
 
Segundo Reflejo:
Todavía el Estado no atacaba y desaparecía a los 43 alumnos de Ayotzinapa. Sin embargo, en ese entonces cada pueblo ayudó a integrar una lista de indígenas presos, asesinados y desaparecidos.

Desde la “Otra Campaña” en el 2006, se intentó configurar esta lista. El objetivo se logró en 2014, pero desde esa fecha más nombres (la prisión de los yaquis Mario Luna y Fernando Jiménez, el asesinato de niños nahuas en Ostula) deben integrarse al recuento de los agravios.
 
Tercer Reflejo:
Multitudinarias manifestaciones emergieron en la Ciudad de México, el 43 ya retumbaba entre las paredes de los grandes edificios, ya nombraban del uno al 43 la justicia. En este contexto, el 8 de octubre de 2014, las y los indígenas tseltales, choles, tsotsiles, tojolabales, zoques del EZLN salieron en una marcha silenciosa que dejó conmovido a San Cristóbal de las Casas. Sus pancartas decían: “Su dolor es nuestro dolor”.

El 22 de octubre, encendieron 43 velas en distintos caminos de Chiapas. También exigieron la libertad de los yaquis presos. En la primer caravana nacional que alumnos y familiares de Ayotzinapa realizaron por todo el país, las y los zapatistas los recibieron en el caracol de Oventic.

Ahí les dijeron: “Miles de hombres, mujeres, niños y ancianos conocen en carne propia esa pesadilla”.

Cuarto Reflejo:
En La Realidad se planeó el Festival Mundial de las Resistencias y Rebeldías en Contra del Capitalismo para ampliar el reflejo de esos espejos hacia todo el mundo. El EZLN decidió ceder su lugar en esta nueva “compartición” a la palabra de los familiares de Ayotzinapa. A muchos sorprendió la decisión. El EZLN dijo que estaría presente, pero entre los últimos lugares del festival, escuchando.

 
Quinto Reflejo:
Tezcatlipoca es el espejo humeante. En el pueblo otomí de Xochicuautla me explicaron que el humo del sahumerio es para que los deseos, las palabras, las oraciones se peguen al humo y este pueda llevar los rezos al firmamento. Era la inauguración del Festival de las Resistencias. Me atrevería a decir que Tezcatlipoca se manifestó en el festival. Las familias que Ayotzinapa comenzaron a decir:

“Así como ustedes luchan por sus tierras, nosotros buscamos a nuestros hijos”.

Escuchaban, aprendían, y se miraban a sí mismos, en su piel morena, como la de esos indígenas que les habían cedido su lugar y que organizaban el festival. En Xochicuautla,  humo del sahumerio los rodeó, y comenzó a llevarse sus exigencias de justicia hacia el cielo.

Sexto Reflejo:
En Candelaria, Campeche, un padre de Ayotzinapa que nunca tomaba la palabra, se animó y en el micrófono comenzó a compartir su dolor en una lengua dulce y triste. Mepha, nahuatl, los familaires de Ayotzinapa sacaron a relucir, entre personas como ellos, su origen y a ver que su agravio, las desapariciones, los asesinatos, tienen más de 500 años. Ayotzinapa comenzaba a hablar ante todos en su vieja lengua guardada.

Séptimo Reflejo:
El Festival Mundial de las Resistencias y las Rebeldías Contra el Capitalismo terminó en el caracol de Oventic. Las familias de Ayotzinapa regresaban de su recorrido con personas como ellos. Y decían: “Nunca nos habían recibido así”. Fueron entonces los pueblos zapatistas quienes comenzaron a decir que el número no era 43, sino 46, por los tres alumnos asesinados el 26 de septiembre. Y así, 46 zapatistas pasaron a dar 46 abrazos a los dolientes.

Octavo Reflejo:
Como acuerdo en Oventic, quedó que los familiares de Ayotzinapa visitarían los pueblos de Congreso Nacional Indigena. Así pasaron por la península de Yucatán, y luego por el Estado de México, el Distrito Federal y Morelos. En Tlanixco, municipio de Tenango, Estado de México, pueblo que tiene cinco presos por la defensa de sus aguas, el conteo de los 43 fue acompañado por 46 cuetes que hicieron retumbar el cielo, atrajeron la niebla y la lluvia a este frío pueblo nahua. Frente a 46 sillas con rosas blancas y cinco sillas con letreros que decían: “Libertad”. Erik, alumno de Ayotzinapa, dijo:

 “Si es Tlanixco, es por su agua y sus presos, si es en Xochicuautla es la deforestación por la pista, y me queda que resistan y defiendan sus derechos porque son de ustedes, no son del gobierno  el gobierno quiere expropiarlas, así va a expropiar a todo el pueblo mexicano”.

Bertha Nava, dijo: “Nuestros hijos querían ser maestros para venir a comunidades que viven cosas como nosotros, las comunidades más pobres y apartadas…”

Noveno Reflejo:
Las familias se dirigieron a los pueblos otomíes de Las Rajas y San Lorenzo en Huitzizilapan, Lerma, Estado de México. De nuevo, el humo del sahumerio cubrió a las familias de Ayotzinapa, y cayó la lluvia. Frente a una ofrenda de varias semillas, los pueblos otomíes hablaron no sólo de México, sino de lo que ocurre en distintos pueblos indígenas del continente.

“Nuestros bosques alimentan al DF y aun así se atreven a destruirlos para entregarlos a los poderosos sin respetar nuestra autonomía y libre determinación”.

Doña Bertha preguntó a las y los otomíes presentes:

“¿Van a pelear por su tierra o quieren que el Estado se las arrebate?”

“Es todo lo que tienen para dárselo a sus hijos. Unidos lo lograran. Mano con mano y hombro con hombro, preferimos vive de pie que con una manita extendida. Pelen por sus tierras y sus aguas, para no tenerlas contaminadas. Porque los quieren quitar de sus lugares, como a nosotros nos quitaron los 43 y miles más”.

Décimo Reflejo:
Una hilera de niños y jóvenes portan 43 retratos adornados con semillas de maíz azul y frijol: “Xochi te quiere”. Se encuentran en el trazo que ya fue devastado para la imposición de la autopista Toluca Naucalpan, concesionada a Grupo Higa, se encuentran en el trazo que Enrique Peña Nieto expropió para poder continuar con la obra. Justo cuando la comisión de Ayotzinapa llega al lugar, comienza a llover con fuerza, la milpa es golpeada, pero, en la comida, arropados todos, bajo la lluvia, doña Bertha dice:

“¿A poco creen que esa autopista es para que ustedes se dejen de enlodar los pies? Es de paga, es para que pasen productos de los ricos sobre este tierra”.

Al final, agregó:

 “Todavía recuerdo cuando vinimos aquí que nos dieron su lugar los zapatistas. Yo los quería ver aquí, y escucharlos, pero ellos nos dejaron su lugarcito, gracias por esas enseñanzas“…