Entrevista a la compañera Italia Méndez, sobreviviente de Atenco. Abril 2013

L@s compañer@s de CGT entrevistamos a Italia Méndez, sobreviviente a la represión y tortura sexual durante los hechos de San Salvador Atenco(2006). La compañera nos cuenta como afrontaron las mujeres de Atenco su audiencia ante la CIDH donde denunciaron su caso.
17.Abr.2013 | Autoría: CGT | Fuente: Rojo y Negro



¿Cómo es que deciden acudir a la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos)?

Los operativos de Texcoco y San Salvador Atenco del 3 y 4 de mayo del 2006 fueron de una violencia brutal, cientos de personas fuimos arrestadas arbitrariamente; torturadas y encarceladas; a las mujeres nos sometieron a tortura sexual y dos jóvenes fueron asesinados en manos de la policía.

La violencia de Estado estuvo concertada por los tres niveles de gobierno provenientes de los tres partidos políticos más relevantes del país (PAN PRI y PRD), el sistema judicial fue una arma en contra de los que luchan y mediante la cárcel y los procesos judiciales apuntalaron la represión política en contra del camino de La Otra Campaña y los adherentes a La Sexta Declaración de la Selva Lacandona.

En un principio, decidimos denunciar para no legitimar las mentiras del Estado con nuestro silencio, nuestras exigencias de justicia se vieron socavadas por las diferentes instituciones encargadas de investigar, fuimos re victimizadas y tratadas con desprecio, ante esto fue que el 29 de abril de 2008 presentamos una petición formal ante la CIDH, por la evidente dilación de la justicia en México.

¿Qué significa acudir a la CIDH?

Representa un duro golpe para el Estado mexicano, ya que fuera del país juega una suerte de garante de los derechos humanos, por lo menos esa es la imagen internacional que pretende  vender, ha demostrado su incomodidad al ser evidenciado tal cual es, represor y autoritario. Desde que acudimos al sistema han intentado en diversas ocasiones desactivar la denuncia proponiéndonos una salida alterna al litigio internacional.

Acudir al sistema interamericano significo apostar por un proceso de larga duración que solo sería posible librar si éramos capaces de mantener viva la denuncia social y la solidaridad internacional. Entendimos desde entonces que la justicia, la reparación y la construcción de la memoria no se limitan a los ámbitos jurídicos, que nuestro quehacer era evidenciar a los perpetradores, es decir la responsabilidad que el Estado tuvo en los operativos, además de fortalecer nuestros procesos organizativos.

¿Cuál es el mensaje que quieren hacer llegar con su denuncia social?

Hemos podido hablar concretamente de la utilización de  la tortura sexual como una herramienta muy poderosa de la represión política ejercida por el Estado, permitiéndonos identificar de forma clara su intencionalidad de causar daño en personas y organizaciones, cometidas por militares, policías o paramilitares que bajo el cobijo de la impunidad, actúan a las ordenes del Estado.

La tortura sexual trastocó todas las dimensiones de nuestra vida, justo la intencionalidad de ésta radica en afectar psico-emocionalmente a las personas, involucrando sus ámbitos políticos, culturales, ideológicos y sociales, generando un  daño sistemático y duradero en lo individual y colectivo.

Para nosotras fue fundamental hablar de nuestra experiencia no solo desde el testimonio, sino hacer un análisis de los alcances de ésta violencia en nuestra vida y el efecto que había tenido en nuestras organizaciones, familias y en la sociedad misma.

Hace un par de semanas han tenido una audiencia de fondo en la Comisión Interamericana, ¿cómo ha ido?

El 14 de marzo la CIDH, nos otorgo una audiencia pública donde pudimos dar testimonio de lo ocurrido el 3 y 4 de mayo de 2006, además de hablar brevemente de las afectaciones a las que hemos tenido que hacer frente a causa de la represión. Esto ocurrió en presencia de una nutrida delegación de funcionarios del Estado mexicano, quienes durante sus alegatos hicieron una peculiar propuesta de salida alterna, exigiendo su derecho a tener una “salida amistosa” al conflicto.

Es decir, el Estado mexicano exigía una “salida alterna” por encima del derecho de 11 mujeres a acceder a la justicia, a la reparación y memoria, a cambio de becas, programas de vivienda y terapias psicológicas. Durante la lectura de un documento que parecía interminable Lía Limón, Subsecretaría de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos, de la Secretaría de Gobernación, dijo ofrecer “disculpas” y manifestar su profunda solidaridad con las mujeres peticionarias y reconocer la comisión de violaciones a nuestros derechos humanos.

Para nosotras no fue difícil tomar una decisión al respecto, frente a la insistencia de los funcionarios de “salida amistosa” juntas en una sola voz contestamos que “no es nuestro deseo explorar una salida alterna” sobre todo porque el Estado, mediante sus alegatos por escrito seguía difundiendo información falsa acerca de lo ocurrido.

¿Qué sigue en el litigio internacional?

Cómo dije antes, aún nos queda mucho camino por andar. Después de nuestra enérgica respuesta, hicimos la petición a la CIDH que presentara a la brevedad su informe de fondo, esto significa, que en base a los alegatos y pruebas presentadas emita un informe donde señale al Estado mexicano cómo responsable de graves violaciones de derechos humanos, donde se vieron atropellados numerosos artículos de la convención americana de los derechos humanos.

Dichos señalamientos no tienen valor vinculante es decir funge como una recomendación, donde el Estado no está obligado a cumplir con lo emitido por la comisión. Es hasta ese momento donde podremos acudir a la CoIDH (Corte Interamericana de Derechos Humanos), la cual en caso de fallar a nuestro favor, su sentencia es vinculante y tiene carácter de obligatoriedad del Estado, en cumplir con una posible sentencia.

¿Se puede resistir un proceso tan largo?

El camino de la denuncia jurídica y el litigio internacional ha resultado una herramienta que hemos sabido compaginar de una manera muy armónica con la denuncia social la cual se ha tornado en un elemento de mucha relevancia pues además de señalar a los responsables y sus finalidades; construir la memoria y establecer un puente de comunicación con la sociedad nos ha implicado romper con la estigmatización y victimización. En nuestro caso reconocemos que el ejercicio de verbalizar la experiencia de la tortura no solo ha sido un espacio reparador sino, en sí mismo un acto de justicia que hemos construido para nosotras, haciendo frente a los efectos de la tortura sexual de forma abierta clara y colectiva.

Reconocemos que los espacios jurídicos son limitados, nuestras fuerzas y anhelos no están volcados a ese único fin, el gestionarnos para nosotras acciones reparadoras nos fortalecen, contar con la solidaridad y el acompañamiento de compañeros y compañeras por todo el mundo nos permite seguir haciendo nuestro trabajo sin que seamos hostigadas.

Recuerdo que hace unos años durante el otoño de 2008, CGT, nos invito a dar una serie de charlas acerca de nuestra experiencia y trabajo de denuncia, justo en el contexto de una serie de actos de hostigamiento del Estado, incluso la detención de una de nuestras compañeras donde fue amenazada con ser encarcela si seguía insistiendo en la denuncia.

Aun en esos momentos hemos encontrado la fuerza para continuar puesto que no es una lucha que demos solas, no es una exigencia que hagamos 11 mujeres, es una exigencia que ha tenido miles de altavoces y antenas receptoras que hacen eco de nuestros paso y fortalecen nuestro andar, no cabe duda que lo que más a marcado nuestra vida ese mayo de 2006, ha sido la solidaridad y el apoyo mutuo.